viernes 7 de agosto de 2009

Entre letras y notas

La literatura busca letras entintadas a través de un tiempo mental, que cada uno sigue con el pasar continuo de las hojas; se encierra entre dos pastas y un olor característico de ideas, y se llena de sentimientos a través de gruñidos, risas e incluso lágrimas de los lectores.

La música busca también, mediante suspiros sonoros, en un ritmo continuo, una forma de expresar y conmover el tímpano cardiaco del escucha; se descifra en escalofríos y piel de gallina, consiguiendo la máxima apreciación con el movimiento humano, ya sea el baile, el aplauso o un espasmo sentimental.

La literatura y la música son añejos amantes, siempre encontrando la forma más abstracta de unión, en distintos ritmos y sentidos. Trova y Literatura son complementos, quizá a propósito, o simplemente por la búsqueda intensa de ambas por explicar de una mejor manera, la naturaleza humana.

Joaquín Sabina es bien conocido por su forma de exponer al ser humano, en su forma más burda, sin maquillaje ni adornos, y es quizá por eso, que la literatura le va bien a su música. ¿Por qué no ha de ser “Peces de Ciudad” la banda sonora perfecta de Rayuela, si ambas plantean el absurdo del hombre citadino viviendo en peceras? Qué hay de la forma en que Thomas ve al amor en “La insoportable levedad del ser” ¿no se parece acaso al pensamiento transmitido en “Contigo”? La niña mala en “Travesuras de la niña mala” podría ser la exponente perfecta de “Princesa”, e incluso “Sobre héroes y tumbas” tendría un soundtrack perfecto en la canción “Con la frente marchita”.
Las pasiones se vuelven recuerdos a través de las letras, las notas y los sentidos; y a veces, este pensamiento trasciende en distintas formas de expresión, llegando por todos los flancos, rodeando a quién esté dispuesto a desbordarse en un mundo de soñadores…


Por Lucía Bz
lia_fire_13@hotmail.com

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